Dolor de muelas repentino: qué hacer mientras llegas a la clínica
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Un dolor dental intenso casi siempre indica un problema que necesita atención rápida. Te contamos cómo actuar y cuándo es una urgencia real.
El dolor dental agudo rara vez desaparece solo, y postergar la visita suele empeorar el problema. Reconocer las señales de alarma te ayuda a decidir si puedes esperar a una cita programada o si necesitas atención urgente.
Un dolor pulsátil que empeora con el calor o al tumbarte, hinchazón en la encía o la cara, mal sabor de boca persistente o fiebre son señales de que probablemente hay una infección (pulpitis o absceso) que requiere tratamiento en las próximas 24-48 horas. En estos casos, llama a la clínica explicando los síntomas: muchas veces podemos hacerte un hueco el mismo día o el siguiente, ya que una infección dental no tratada puede extenderse y complicarse.
Mientras consigues cita, hay medidas que ayudan a controlar las molestias sin enmascarar el problema: un analgésico habitual (evitando la aspirina si hay riesgo de sangrado), enjuagues con agua tibia y sal, y evitar el calor directo sobre la zona (nunca aplicar calor en la mejilla, aunque parezca aliviar, puede favorecer que la infección progrese). El frío exterior sí suele ser útil si hay hinchazón visible.
Si el dolor viene acompañado de dificultad para tragar, abrir la boca o respirar, se trata de una urgencia médica grave y debes acudir a un servicio de urgencias hospitalario, no solo dental. Fuera de ese escenario, en Clínica Dental Carlos Espejo priorizamos siempre los casos de dolor agudo dentro de nuestro horario habitual: llámanos al 977 22 43 67 y te indicaremos los siguientes pasos.